Ilustración médica educativa profesional que compara la cirugía convencional y la robótica de prótesis de rodilla en un quirófano —a la izquierda un cirujano realizando una prótesis total convencional manual con guías de corte guiadas a mano, a la derecha un cirujano usando un sistema con brazo robótico con límites hápticos, una pantalla de planificación con un modelo 3D de rodilla y marcadores de seguimiento intraoperatorio, ambos cirujanos al mando, con los componentes femoral y tibial visibles, en estilo editorial limpio con tonos azul marino y dorado sobre fondo clínico claro.

La prótesis de rodilla robótica es uno de los avances más comentados en cirugía traumatológica y, también, uno de los más publicitados. La promesa es atractiva —mayor precisión, mejor alineación, una intervención más personalizada—, pero la relación entre la precisión técnica y que el paciente se encuentre y funcione mejor es más compleja de lo que sugiere el marketing. Este artículo explica, en lenguaje claro, qué hace realmente la asistencia robótica durante una prótesis de rodilla, qué sigue haciendo el cirujano, en qué se diferencian las principales plataformas (MAKO, ROSA, CORI y VELYS) y, lo más importante, qué muestra realmente la evidencia científica actual, incluido el ensayo aleatorizado RACER-Knee de 2026 en The Lancet, sobre beneficios, recuperación, seguridad, costes y durabilidad del implante. Está dirigido a residentes y visitantes de la Costa Blanca —incluidos pacientes de Alicante, Torrevieja y Orihuela Costa— y a los pacientes internacionales que comparan la prótesis convencional y la robótica. El objetivo es ayudarle a hacer las preguntas correctas, no venderle una tecnología.

Introducción: ¿qué es la prótesis de rodilla asistida por robot?

La prótesis de rodilla robótica es una prótesis total o parcial en la que un sistema robótico computerizado ayuda al cirujano a planificar y ejecutar la intervención con mayor precisión espacial que la cirugía convencional guiada manualmente. La palabra «robótica» suele generar confusión: en la práctica traumatológica actual el robot no opera por sí solo. El cirujano sigue al mando de cada decisión y de cada corte; el sistema robótico aporta planificación tridimensional preoperatoria, mapeo anatómico intraoperatorio, información en tiempo real y, en algunas plataformas, un brazo robótico que guía o limita los instrumentos de corte dentro de unos límites definidos. El objetivo es mejorar la precisión de la posición del componente, la alineación y el equilibrio de partes blandas. Si esa mayor precisión se traduce en menos dolor, mejor función y mayor supervivencia del implante para los pacientes es la cuestión central que este artículo examina con honestidad.

Cómo funciona la cirugía convencional de prótesis de rodilla

En una prótesis convencional, el cirujano retira las superficies articulares dañadas y fija componentes de metal y plástico al hueso mediante un sistema de guías de corte (plantillas), bloques de medida y varillas intramedulares o extramedulares. La alineación se determina a partir de referencias anatómicas, se estima el eje mecánico y los cortes óseos se realizan con sierras motorizadas guiadas a mano. El equilibrio ligamentario se valora y ajusta por sensación y probando la rodilla en todo su rango de movimiento. La prótesis convencional es una intervención madura y fiable: los datos de los registros muestran que la gran mayoría de pacientes evolucionan bien y que los implantes modernos tienen una excelente supervivencia a largo plazo. Su limitación es la variabilidad: la precisión de los cortes y la alineación depende de la experiencia del cirujano, la anatomía del paciente y la calidad de las referencias, y una proporción de componentes queda fuera del rango de alineación deseado. La asistencia robótica se desarrolló principalmente para reducir esa variabilidad.

Cómo funciona la prótesis de rodilla robótica

La prótesis robótica añade una capa de planificación digital y de guía intraoperatoria al mismo objetivo quirúrgico. El proceso suele tener tres fases. Primera, planificación preoperatoria: algunas plataformas usan una tomografía computarizada (TC) para construir un modelo tridimensional de la rodilla del paciente y planificar el tamaño, la posición y la alineación del componente antes de la cirugía; las plataformas sin imagen construyen este modelo intraoperatoriamente. Segunda, registro intraoperatorio: el cirujano mapea la anatomía real del paciente con una sonda rastreada, de modo que el sistema sabe exactamente dónde están el hueso y los ligamentos. Tercera, ejecución: el sistema guía la preparación ósea —mediante un brazo robótico con límites hápticos que impide cortar fuera de la zona planificada, o mediante instrumentos robóticos portátiles— aportando información en tiempo real sobre la posición del componente, la alineación y el equilibrio ligamentario. En todo momento, el cirujano toma las decisiones clínicas; la tecnología las ejecuta con mayor precisión y aporta datos para respaldarlas.

Qué hace realmente el robot —y qué sigue haciendo el cirujano

Es esencial ser claro con la división de roles. El sistema robótico planifica, mapea, guía y limita; no decide. El cirujano elige el implante, determina la estrategia de alineación, realiza el abordaje quirúrgico, hace los cortes óseos (dentro de la guía del sistema), gestiona las partes blandas y los ligamentos, fija los componentes, cierra la herida y atiende al paciente en todo momento. El robot no puede juzgar la calidad del hueso, la tensión de un ligamento, la idoneidad de un implante para una deformidad concreta ni si el paciente es buen candidato a la cirugía: son juicios clínicos que dependen de la formación y la experiencia. La tecnología robótica es una herramienta de precisión que apoya el juicio quirúrgico; no lo sustituye. Un robot en manos de un cirujano inexperto no garantiza un buen resultado, y un cirujano muy experimentado puede obtener resultados excelentes con técnicas convencionales. Por eso la experiencia del cirujano y el dominio de la cirugía convencional siguen siendo centrales, con independencia de la tecnología empleada.

Ilustración educativa médica que compara la cirugía convencional y la robótica de prótesis de rodilla en un quirófano —un cirujano realizando prótesis convencional manual con guías de corte a mano a la izquierda, y un cirujano usando un sistema con brazo robótico con límites hápticos, pantalla de planificación con modelo 3D de rodilla y marcadores de seguimiento a la derecha, ambos cirujanos al mando, componentes femoral y tibial visibles, en estilo editorial limpio con tonos azul marino y dorado sobre fondo clínico claro.
En ambos enfoques el cirujano sigue al mando de cada decisión y corte. El sistema robótico planifica, mapea, guía y limita; no opera de forma autónoma. La tecnología robótica es una herramienta de precisión que apoya el juicio quirúrgico, no un sustituto del mismo.

Planificación preoperatoria y modelos tridimensionales

Una característica definitoria de varias plataformas robóticas es la planificación tridimensional preoperatoria. Cuando se usa una TC, el sistema reconstruye un modelo 3D del fémur, la tibia y (cuando procede) la rótula del paciente, y el cirujano planifica el tamaño, la posición, la rotación y la alineación ideales del componente sobre ese modelo antes de la intervención. Esto permite adaptar el plan a la anatomía individual en lugar de elegirlo a partir de medidas intraoperatorias estándar. Las plataformas sin imagen logran un modelo intraoperatorio similar mapeando la anatomía durante la cirugía, sin una TC preoperatoria. La ventaja de la planificación 3D es que hace explícita y reproducible la posición prevista del componente; la limitación es que un plan solo es tan bueno como la anatomía en que se basa y el juicio que hay detrás, y un plan basado en TC añade exposición a radiación y coste. La planificación no garantiza, por sí sola, un mejor resultado clínico: mejora la precisión con la que se ejecuta un plan elegido.

Ilustración educativa médica de la planificación tridimensional robótica de prótesis de rodilla —un modelo anatómico 3D de rodilla derivado de TC con el componente femoral, la base tibial y el inserto de polietileno posicionados sobre el hueso, puntos de registro anatómico marcados, posición del componente y eje de alineación mecánica superpuestos, e interfaz digital de planificación con mediciones, en estilo médico editorial limpio con tonos azul marino y dorado sobre fondo clínico claro.
La planificación tridimensional hace explícita y reproducible la posición prevista del componente, adaptada a la anatomía individual. Un plan solo es tan bueno como la anatomía y el juicio que hay detrás, y la planificación basada en TC añade exposición a radiación y coste. La planificación mejora la precisión de la ejecución; no garantiza por sí sola un mejor resultado clínico.

Registro intraoperatorio y mapeo anatómico

El registro es el paso que vincula el plan digital con la rodilla real del paciente sobre la mesa de quirófano. Con una sonda rastreada, el cirujano toca puntos y superficies anatómicas definidas, y el sistema construye un mapa de la articulación real. Ese mapa es lo que permite al robot saber dónde está el hueso y guiar los instrumentos a la posición planificada. El registro es un paso crítico: su precisión determina la de todo lo que sigue, y es uno de los elementos que requiere formación y cuidado. En los sistemas con imagen, el registro empareja la anatomía intraoperatoria con el modelo de la TC preoperatoria; en los sistemas sin imagen, el modelo se construye íntegramente a partir de los puntos mapeados. Ambos enfoques pueden ser precisos cuando se realizan bien; la elección entre ellos es una decisión de plataforma y de flujo de trabajo más que una garantía de superioridad.

Cortes óseos y posición del componente

Una vez registrado, el sistema guía la preparación ósea. En las plataformas de brazo robótico, el cirujano controla una sierra o fresa montada en un brazo robótico que solo permite el movimiento dentro de un límite háptico predefinido: el corte se puede realizar en la zona planificada y se resiste fuera de ella, lo que protege las partes blandas y ayuda a lograr exactamente el corte previsto. En las plataformas robóticas portátiles, un instrumento de corte robótico aporta información o corrección para mantener el corte en el plan. El resultado, mostrado de forma consistente en los estudios, es que la asistencia robótica reduce la variabilidad de los cortes óseos y mejora la precisión de la posición del componente respecto al plan preoperatorio, con menos componentes fuera del rango de alineación deseado. Esta es una ventaja técnica real y bien demostrada. Lo que no aporta automáticamente es un mejor resultado clínico, cuestión que se examina más adelante en detalle.

Equilibrio ligamentario y valoración de partes blandas

Más allá de los cortes óseos, varias plataformas robóticas aportan datos intraoperatorios sobre el equilibrio ligamentario y la cinemática articular —la tensión en los compartimentos medial y lateral a lo largo del rango de movimiento, antes y después de colocar el componente—. Esto permite al cirujano valorar y ajustar el equilibrio de partes blandas de forma cuantitativa en lugar de solo por sensación, y refinar la posición del componente para lograr una rodilla equilibrada. Un buen equilibrio ligamentario se asocia con estabilidad, comodidad y función, y la capacidad de medirlo de forma objetiva es un avance técnico significativo. Sin embargo, el equilibrio de partes blandas también depende de la técnica quirúrgica, el diseño del implante, la deformidad y los factores del paciente, y la relación entre el equilibrio medido y el resultado referido por el paciente no se comprende del todo. Los datos robóticos de equilibrio apoyan el juicio del cirujano; no sustituyen la necesidad de experiencia en el manejo de partes blandas complejas.

Alineación mecánica frente a alineación cinemática y funcional

La estrategia de alineación es un concepto distinto de la asistencia robótica, pero ambos están relacionados porque los sistemas robóticos pueden ayudar a medir y ejecutar una estrategia elegida. La alineación mecánica busca posicionar los componentes de modo que el eje cadera-rodilla-tobillo sea una línea recta, distribuyendo la carga de forma uniforme; es el enfoque tradicional y más estudiado. La alineación cinemática busca restaurar la línea articular y la orientación de los componentes nativos del paciente, previas a la artrosis, respetando la anatomía individual. La alineación cinemática restringida aplica los principios cinemáticos dentro de límites seguros. La alineación funcional es un concepto más reciente que persigue una rodilla equilibrada ajustada a la tensión de partes blandas y a la anatomía del paciente más que a un objetivo geométrico fijo. Ninguna estrategia se ha demostrado definitivamente superior para todos los pacientes; la selección depende de la anatomía, la deformidad, el equilibrio ligamentario, el diseño del implante y el juicio del cirujano. La asistencia robótica puede ayudar a ejecutar cualquiera de estas estrategias con precisión, pero no produce automáticamente una alineación «personalizada» u «óptima»: la estrategia la sigue eligiendo el cirujano.

Ilustración educativa médica que compara las estrategias de alineación mecánica, cinemática y funcional para la prótesis de rodilla —tres diagramas esquemáticos de rodilla en paralelo: alineación mecánica con el eje cadera-rodilla-tobillo como línea vertical recta por el centro de la rodilla, alineación cinemática con los componentes posicionados para restaurar la línea articular nativa previa a la artrosis y el eje oblicuo, y alineación funcional como un compromiso equilibrado ajustado a la tensión de partes blandas y la anatomía del paciente, cada uno mostrando fémur, tibia, componente femoral, base tibial e inserto de polietileno con el eje de alineación superpuesto en dorado, en estilo médico editorial limpio con tonos azul marino y dorado sobre fondo clínico claro.
La estrategia de alineación la elige el cirujano según la anatomía, la deformidad, el equilibrio ligamentario, el diseño del implante y el juicio —no la determina el robot—. Los sistemas robóticos pueden ayudar a medir y ejecutar con precisión cualquier estrategia elegida, pero no producen automáticamente una alineación personalizada u óptima.

Principales plataformas robóticas disponibles actualmente

Varias plataformas robóticas están en uso clínico, y no son intercambiables. Difieren en si requieren imagen, en si usan un brazo robótico o instrumentos portátiles, y en cómo planifican y ejecutan. MAKO SmartRobotics (Stryker) usa planificación preoperatoria basada en TC con un modelo anatómico 3D, una técnica con brazo robótico y límites hápticos, y planificación intraoperatoria de la posición del componente. ROSA Knee (Zimmer Biomet) ofrece opciones de flujo con imagen y sin imagen según la configuración, con registro anatómico, valoración de la alineación y de partes blandas, y planificación y guía intraoperatorias. CORI Surgical System (Smith+Nephew) es una plataforma sin imagen que usa tecnología robótica portátil para el modelado intraoperatorio, la preparación ósea y la posición del componente, con aplicaciones en prótesis total y parcial según el sistema aplicable y la aprobación regulatoria. VELYS Robotic-Assisted Solution (DePuy Synthes) es una plataforma sin imagen con registro anatómico intraoperatorio, información y guía en tiempo real, y preparación ósea robótica. Otras plataformas como ApolloKnee/OMNIBotics y SkyWalker también se usan en entornos seleccionados. Es importante no insinuar que todas las plataformas funcionan igual y verificar las indicaciones y el estado regulatorio actuales, que pueden cambiar.

Prótesis robótica frente a convencional: comparación técnica

La forma más clara de comparar ambos enfoques es por dimensiones concretas. Planificación: la convencional usa plantillas y referencias intraoperatorias; la robótica usa planificación 3D preoperatoria o intraoperatoria. Imagen: la convencional no necesita más que radiografías estándar; algunas plataformas robóticas requieren TC, otras son sin imagen. Cortes óseos: los convencionales son guiados a mano; los robóticos son guiados o limitados por el sistema. Precisión de alineación: la robótica reduce de forma consistente los valores atípicos y mejora la adherencia al plan. Equilibrio ligamentario: el convencional se valora por sensación; el robótico ofrece datos intraoperatorios cuantitativos. Tiempo quirúrgico: el robótico suele ser más largo, sobre todo durante la adopción. Coste: el robótico implica mayores costes de capital, mantenimiento, desechables y (cuando procede) TC. Rol del cirujano: idéntico —el cirujano sigue al mando en ambos—. Resultado clínico: esta es la cuestión clave, y la evidencia se examina en la sección siguiente. La tabla comparativa resume las principales plataformas robóticas por fabricante, imagen, configuración, planificación, preparación ósea, características, ventajas potenciales y limitaciones. Comparación de plataformas — fabricante, imagen, configuración, planificación, preparación ósea, características, ventajas potenciales, limitaciones: * MAKO (Stryker) — basada en TC — brazo robótico con límites hápticos — planificación preoperatoria 3D — sierra/fresa con brazo robótico — límites hápticos, planificación intraoperatoria — posición precisa del componente, protección de partes blandas — requiere TC, coste de capital, montaje más largo. * ROSA Knee (Zimmer Biomet) — con imagen o sin imagen (según configuración) — brazo robótico — registro anatómico, planificación intraoperatoria — guía robótica — valoración de alineación y partes blandas — flujo flexible — formación específica, coste. * CORI (Smith+Nephew) — sin imagen — robótica portátil — modelado intraoperatorio — preparación ósea robótica portátil — sin TC, compacto — depende de la técnica del cirujano, coste. * VELYS (DePuy Synthes) — sin imagen — robótica — registro intraoperatorio — preparación ósea robótica — guía en tiempo real, sin TC — flujo específico, coste. * ApolloKnee/OMNIBotics, SkyWalker y otras — variable — variable — variable — variable — opciones adicionales en entornos seleccionados — la disponibilidad y el estado regulatorio varían por región.

Evidencia clínica: ¿la cirugía robótica mejora los resultados del paciente?

Esta es la pregunta más importante, y la evidencia debe leerse con cuidado. Hay que distinguir con claridad entre precisión técnica y resultados clínicos. La precisión técnica —posición del componente, exactitud de la alineación, reducción de valores atípicos radiográficos, reproducibilidad del plan, datos de equilibrio intraoperatorio— mejora de forma consistente con la asistencia robótica, y esto está bien establecido en ensayos aleatorizados y revisiones sistemáticas. Los resultados clínicos —dolor, rango de movimiento, escalas funcionales, satisfacción del paciente, tiempo de recuperación, complicaciones, supervivencia del implante, cirugía de revisión— son lo que importa al paciente, y aquí la evidencia es más matizada. Mejor precisión radiográfica no se traduce automáticamente en mejores resultados clínicos, y varios estudios de alta calidad no han encontrado diferencias clínicamente significativas en los resultados referidos por el paciente entre la cirugía robótica y la convencional en el seguimiento a medio plazo. Las dos fuentes recientes más importantes se resumen a continuación.

El ensayo aleatorizado RACER-Knee (The Lancet, 2026)

El ensayo RACER-Knee (Parsons H et al., The Lancet, 2026; DOI 10.1016/S0140-6736(26)00986-4) es un ensayo controlado aleatorizado pragmático, multicéntrico, enmascarado para el participante y para el evaluador, de superioridad, que compara la prótesis total de rodilla con brazo robótico (MAKO) con la convencional. Aleatorizó a 339 pacientes. Sus hallazgos, reportados con exactitud, son importantes y equilibrados: no hubo diferencias clínicamente significativas en el resultado principal referido por el paciente a los 12 meses entre los grupos con brazo robótico y convencional; los perfiles de efectos adversos graves fueron similares; y la cirugía robótica se asoció a mayores costes. El seguimiento a largo plazo sigue siendo relevante, porque la supervivencia del implante y la revisión son resultados que tardan años en manifestarse. El ensayo no muestra que la cirugía robótica sea perjudicial ni que carezca de precisión técnica: muestra que, en esta comparación rigurosa, las ventajas técnicas de la asistencia robótica no se tradujeron en una mejora clínicamente significativa del resultado principal referido por el paciente al año. Es una pieza clave de evidencia y se reporta aquí sin omitir su hallazgo neutro.

La revisión sistemática y metaanálisis de 2026 (Mosleh et al.)

La revisión sistemática y metaanálisis actualizada de Mosleh M et al. (Journal of Orthopaedic Surgery and Research, 2026; DOI 10.1186/s13018-026-07227-y) agrupó ensayos controlados aleatorizados que comparaban la artroplastia total de rodilla robótica y la convencional con una valoración GRADE de la certeza. Sus hallazgos, resumidos con exactitud, son: la asistencia robótica mostró mayor precisión en parámetros de alineación seleccionados y menos valores atípicos de alineación; no hubo una superioridad clínica amplia y consistente en los resultados referidos por el paciente; el tiempo quirúrgico fue en promedio más largo con cirugía robótica; y la certeza de la evidencia fue variable entre los resultados. Junto con RACER-Knee, esto ofrece una imagen honesta: la prótesis robótica es una técnica más precisa que aún no cuenta con evidencia consistente de resultados clínicos ampliamente superiores. Los hallazgos negativos y neutros no se omiten aquí: son centrales para una valoración equilibrada.

Precisión, alineación y posición del implante

En el conjunto de la evidencia, las ventajas técnicas de la asistencia robótica son las más demostradas de forma consistente. Los estudios y metaanálisis refieren mayor precisión en la posición del componente, mejor adherencia a la alineación planificada, menos valores atípicos radiográficos y una ejecución más reproducible del plan quirúrgico. Son beneficios reales y la razón por la que la tecnología robótica se ha adoptado. La advertencia honesta es que el vínculo entre estas mejoras radiográficas y el beneficio referido por el paciente es débil o inconsistente en la literatura actual: la mayoría de pacientes evolucionan bien con cualquiera de las técnicas, y la ganancia marginal de precisión aún no se ha mostrado como una ganancia clínica marginal para el paciente medio. La precisión es un medio, no un fin, y su valor depende de si cambia resultados que importan al paciente.

Dolor, recuperación, movilidad y satisfacción del paciente

Algunos estudios precoces y observacionales sugirieron posibles beneficios en el dolor inicial, la movilización precoz o la estancia hospitalaria con cirugía robótica, pero estos hallazgos no son consistentes en ensayos aleatorizados de mayor calidad, y las diferencias precoces tienden a ser pequeñas y no claramente significativas desde el punto de vista clínico. El ensayo RACER-Knee no encontró diferencias clínicamente significativas en el resultado principal referido por el paciente a los 12 meses. La satisfacción del paciente y las escalas funcionales en el seguimiento a medio plazo son en general similares entre los grupos robótico y convencional en la evidencia agrupada. Esto no significa que la cirugía robótica no aporte ningún beneficio al paciente: significa que, en promedio y en los mejores ensayos disponibles, los beneficios referidos por el paciente no se han mostrado claramente superiores. Pacientes y cirujanos individuales pueden valorar la tecnología por razones concretas, pero no se debe prometer al paciente una recuperación más rápida o menos dolor como resultados establecidos.

Complicaciones, seguridad y posibles limitaciones

La prótesis robótica no se asocia a una tasa de complicaciones global claramente mayor que la convencional en la evidencia disponible, y el perfil de efectos adversos graves en RACER-Knee fue similar entre grupos. Consideraciones específicas incluyen un mayor tiempo quirúrgico (que puede conllevar sus propios riesgos en algunos pacientes), la curva de aprendizaje y los errores de registro, la necesidad de clavos o matrices de seguimiento adicionales en algunos sistemas (con un pequeño riesgo de complicaciones en el punto del clavo) y la dependencia de que la tecnología funcione correctamente durante la cirugía. La asistencia robótica no elimina los riesgos habituales de la prótesis de rodilla —infección, trombosis, rigidez, dolor persistente y problemas del implante—, que se tratan en detalle en nuestro artículo dedicado a riesgos y complicaciones. La tecnología robótica es una herramienta que cambia la precisión con la que se realiza la intervención; no cambia los riesgos fundamentales de la cirugía articular mayor.

Curva de aprendizaje y experiencia del cirujano

Cada plataforma robótica tiene una curva de aprendizaje. Los cirujanos y los equipos de quirófano necesitan formación específica de la plataforma en planificación, registro, flujo de trabajo y resolución de problemas, y el tiempo quirúrgico suele aumentar durante la adopción antes de estabilizarse. El número de procedimientos necesarios para ser competente varía según la plataforma, la formación previa del cirujano y el caso mixto, y no hay un número universal aplicable: afirmar uno sería engañoso. La formación del equipo importa tanto como la del cirujano, porque el flujo robótico involucra a todo el quirófano. Mantener la competencia en cirugía convencional es importante: la tecnología puede fallar, y el cirujano debe poder completar la intervención de forma segura sin el robot si hace falta. Lo más importante es que la tecnología robótica no sustituye al juicio ni a la experiencia quirúrgica: amplifica la precisión de un cirujano experimentado, pero no compensa una mala toma de decisiones. Elegir cirujano no debe reducirse a elegir robot.

Durabilidad del implante y tasas de revisión

Si la asistencia robótica mejora la supervivencia del implante a largo plazo aún no está establecido. El razonamiento es plausible —una mejor alineación y posición del componente podrían reducir el desgaste, el aflojamiento y la inestabilidad y, por tanto, la revisión—, pero la plausibilidad no es una prueba, y las tasas de revisión a largo plazo dependen de muchos factores además de la alineación, como el diseño del implante, la actividad del paciente, el peso, la calidad ósea y la técnica quirúrgica, y la revisión es un resultado a largo plazo que tarda muchos años en medirse de forma fiable. Los datos actuales de registros y ensayos aún no han demostrado una reducción definitiva de la revisión a largo plazo con asistencia robótica. No se debe prometer al paciente que un implante robótico durará más que uno implantado de forma convencional. La posición honesta es que la mayor precisión puede contribuir a la durabilidad, pero la evidencia definitiva de una mayor supervivencia a largo plazo aún no está disponible.

¿Qué pacientes pueden beneficiarse de la asistencia robótica?

La asistencia robótica puede considerarse para la prótesis total primaria, para prótesis parciales (unicompartimentales) seleccionadas en las que la posición precisa del componente es especialmente importante, y para algunos casos de anatomía o deformidad complejas en los que la planificación intraoperatoria detallada y el equilibrio pueden ser útiles, según la plataforma y la experiencia del cirujano. No es necesaria para todos los pacientes. Muchas personas obtienen resultados excelentes y duraderos con la prótesis convencional, y la cirugía convencional sigue siendo una opción totalmente adecuada y basada en la evidencia para la mayoría. La decisión de usar asistencia robótica debe individualizarse según la anatomía y las necesidades del paciente, la experiencia del cirujano con la plataforma concreta y la tecnología disponible, no partiendo de la idea de que «más tecnología siempre es mejor». No se crea aquí ninguna indicación artificial, y la cirugía robótica no se presenta como necesaria para ningún paciente en concreto.

Coste, valor y toma de decisiones del paciente

La cirugía robótica implica costes adicionales que son reales y deben comentarse de forma transparente. Incluyen la adquisición, el alquiler o el arrendamiento de la plataforma; los contratos de mantenimiento y servicio; los instrumentos desechables y consumibles; una TC preoperatoria cuando es necesaria; la formación; los recursos adicionales de quirófano; y el impacto del mayor tiempo quirúrgico y los cambios de flujo. Es importante distinguir el coste de la tecnología, el coste adicional por intervención, el precio que se cobra al paciente y el valor clínico del procedimiento. Un precio más alto no significa automáticamente un mejor resultado clínico: el ensayo RACER-Knee encontró mayores costes sin una mejora clínicamente significativa del resultado principal. No se inventan precios concretos aquí, porque los costes reales varían mucho según el centro, el país, el asegurador y la plataforma. La cirugía robótica se entiende mejor como una opción quirúrgica avanzada que puede elegirse según las necesidades del paciente, la experiencia del cirujano y la tecnología disponible, sopesando el coste frente a la evidencia de beneficio y no asumiendo superioridad.

Preguntas que el paciente debe hacer a su cirujano

Un paciente bien informado hace preguntas concretas. Preguntas útiles incluyen: ¿Qué plataforma robótica utiliza y cuáles son sus características? ¿Hace falta una TC y por qué? ¿Qué hace el robot durante mi operación y qué hará usted? ¿Cuál es su experiencia con esta plataforma y con la prótesis convencional? ¿Qué dice la evidencia actual sobre los resultados para el paciente, no solo sobre la precisión? ¿Cuáles son los costes y qué cubren? ¿Cuáles son los riesgos y cómo se comparan con la cirugía convencional? ¿Por qué me recomienda la asistencia robótica a mí en concreto, o por qué no? ¿Cuál es la recuperación esperada? ¿Cómo se gestiona mi seguimiento a largo plazo? Estas preguntas ayudan a separar las recomendaciones basadas en la evidencia del marketing y son totalmente razonables antes de cualquier decisión.

Conclusión y llamada a la consulta

La prótesis de rodilla robótica es una forma genuinamente más precisa de realizar una prótesis de rodilla, y esa precisión está bien demostrada. Lo que aún no está demostrado es que esa precisión produzca de forma consistente mejores resultados clínicos para los pacientes: la mejor evidencia actual, incluido el ensayo RACER-Knee de 2026 y el metaanálisis de Mosleh et al., no muestra una superioridad clínicamente significativa en los resultados referidos por el paciente en el seguimiento a medio plazo, junto con mayores costes y mayor tiempo quirúrgico. La cirugía robótica es una opción avanzada que puede ser adecuada para algunos pacientes y algunos cirujanos, pero no es necesaria para todos, y la prótesis convencional sigue siendo una elección excelente y basada en la evidencia para la mayoría. La decisión correcta depende de su anatomía, la experiencia de su cirujano, la tecnología disponible y una conversación honesta sobre beneficios, costes y evidencia, no del marketing. Para residentes y visitantes de toda la Costa Blanca —Alicante, Torrevieja y Orihuela Costa—, el Dr. Pablo Banchero ofrece un consejo individualizado y basado en la evidencia sobre prótesis convencional y robótica, y una segunda opinión franca si está valorando sus opciones.

La precisión está demostrada; la superioridad clínica, aún no

La prótesis de rodilla robótica mejora la precisión de la posición del componente y de la alineación, y ese es un avance técnico real. La mejor evidencia actual, incluido el ensayo RACER-Knee de The Lancet de 2026 y el metaanálisis de Mosleh et al., no muestra una mejora clínicamente significativa en los resultados referidos por el paciente en el seguimiento a medio plazo, y la cirugía robótica se asocia a mayores costes y mayor tiempo quirúrgico. Es una opción avanzada que debe elegirse de forma individual, no un tratamiento universalmente superior. En la Costa Blanca —Alicante, Torrevieja y Orihuela Costa—, el Dr. Pablo Banchero ofrece consejo basado en la evidencia y segundas opiniones sobre prótesis convencional y robótica.

Referencias y evidencia científica

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Preguntas frecuentes

Dr. Pablo Banchero Lasalvia
Sobre el autor

Dr. Pablo Banchero Lasalvia

Orthopaedic Surgeon · Traumatology Team

Autor:
Dr. Pablo Banchero Lasalvia
Revisor médico:
Dr. Pablo Banchero Lasalvia
Publicado:
2 de noviembre de 2026
Fecha de revisión médica:
2 de noviembre de 2026
·
24 min de lectura
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