
La artrosis de rodilla es uno de los motivos más frecuentes de consulta traumatológica, y muchos pacientes se interesan por tratamientos biológicos o «regenerativos» como el plasma rico en plaquetas (PRP) cuando las medidas convencionales ya no controlan sus síntomas. El PRP es una preparación autóloga derivada de la sangre que se ha investigado como opción para pacientes seleccionados con artrosis de rodilla. Este artículo explica qué es el PRP, cómo se cree que actúa, qué muestra realmente la investigación clínica, quién podría ser candidato y cuáles son sus limitaciones, para que pueda tener una conversación mejor informada con su cirujano ortopédico. Su objetivo es educar, no prometer resultados, y el PRP no se presenta aquí como una cura para la artrosis ni como una forma demostrada de regenerar el cartílago perdido.
¿Qué es el plasma rico en plaquetas?
El plasma rico en plaquetas (PRP) es una preparación obtenida a partir de una muestra de su propia sangre, por lo que se describe como autóloga. La sangre se centrifuga para separar y concentrar las plaquetas, y la fracción rica en plaquetas resultante se inyecta en la articulación de la rodilla (inyección intraarticular) cuando está clínicamente indicado. Las plaquetas son pequeños componentes sanguíneos conocidos sobre todo por su papel en la coagulación, pero también transportan factores de crecimiento y proteínas bioactivas —entre ellos, el factor de crecimiento derivado de plaquetas, el factor de crecimiento transformante beta y el factor de crecimiento endotelial vascular— que intervienen en la señalización de reparación tisular. El principio básico de preparación es, por tanto, sencillo, pero el producto no lo es: la concentración de plaquetas, el volumen inyectado y la forma de procesar la sangre varían entre sistemas. La inyección se administra en el espacio articular, a menudo con guía ecográfica cuando es clínicamente pertinente para mejorar la precisión de la colocación. No se ha demostrado que el PRP regenere el cartílago articular en humanos ni que revierta la artrosis establecida; su posible papel es sobre los síntomas, no sobre la restauración de la estructura perdida.

¿Cómo podría actuar el PRP en la artrosis de rodilla?
La justificación biológica del PRP en la artrosis de rodilla es que los factores de crecimiento y las moléculas de señalización liberados por las plaquetas podrían modular las vías inflamatorias dentro del entorno sinovial, influir en la comunicación celular de la articulación e interactuar con el metabolismo del cartílago de formas que podrían afectar al dolor y a la función articular. Estos son mecanismos propuestos —hipótesis biológicas sobre cómo podría actuar el tratamiento— y es importante distinguirlos de los resultados clínicamente demostrados. Un mecanismo plausible no equivale a un efecto clínico probado, y los hallazgos de laboratorio no se traducen automáticamente en alivio de síntomas en un paciente. No se ha demostrado que el PRP regenere el cartílago articular en humanos ni que revierta la artrosis establecida.
¿Qué muestra la investigación clínica?
La evidencia sobre el PRP para la artrosis de rodilla es mixta, y distintas revisiones y guías llegan a conclusiones algo diferentes, por lo que una lectura equilibrada importa más que seleccionar un único resultado favorable. Un resumen tecnológico de 2024 de la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos evaluó la investigación clínica disponible sobre el PRP para la artrosis de rodilla y lo comparó con varias alternativas terapéuticas; un resumen tecnológico valora el conjunto de la evidencia y no debe interpretarse como una recomendación definitiva de práctica clínica. Un consenso de 2024 de ESSKA y la International Cartilage Repair Society consideró el PRP apropiado en pacientes seleccionados —en particular, con artrosis de rodilla sintomática clasificada KL 0–III tras tratamientos conservadores o inyectables sin éxito—, pero no respaldó el uso de primera línea ni su uso en artrosis KL IV; es un consenso sobre la idoneidad en escenarios definidos, no una garantía de respuesta individual. Una revisión sistemática y metaanálisis de 2025 que agrupó 21 ensayos controlados aleatorizados comparando PRP con placebo o corticoide sugirió posibles mejoras en el dolor y la función, pero destacó la heterogeneidad de la evidencia. Otro metaanálisis de 2025 que comparaba PRP intraarticular con placebo encontró un beneficio limitado en ciertos puntos de seguimiento a corto plazo y ningún beneficio demostrado a los 12 meses en el análisis combinado, hallazgos que cuestionan las afirmaciones excesivamente optimistas. Un documento de orientación de 2026 de la Academia Americana de Medicina Física y Rehabilitación, que incorpora la evidencia hasta junio de 2025, consideró el PRP en pacientes seleccionados con artrosis leve a moderada que siguen sintomáticos a pesar del tratamiento conservador y subrayó la selección de pacientes, la formulación del PRP, la dosis de plaquetas, la guía por imagen, la rehabilitación y la toma de decisiones individualizada. La guía de práctica clínica de 2026 de VA/DoD para el manejo no quirúrgico de la artrosis de cadera y rodilla llegó a una conclusión más cautelosa, citando preocupaciones por la calidad de los estudios, la heterogeneidad y una certeza insuficiente para respaldar una recomendación a favor del PRP. Es habitual que las guías difieran: emplean métodos de evaluación de la evidencia distintos, consideran poblaciones diferentes y establecen umbrales distintos antes de recomendar un tratamiento. Mostrar solo la visión favorable engañaría a los pacientes.
¿Qué pacientes pueden beneficiarse?
Si el PRP puede ser apropiado es una decisión clínica que debe considerar los síntomas, las limitaciones funcionales, la gravedad radiográfica de la artrosis, el tratamiento conservador previo, las comorbilidades, los factores de riesgo pertinentes y las expectativas del paciente. La artrosis leve a moderada suele considerarse de forma separada de la enfermedad estructural avanzada. La gradación radiográfica (como el grado de Kellgren-Lawrence) es una clasificación de lo que se observa en la imagen; no sustituye a la valoración clínica ni determina por sí sola si alguien se beneficiará. Los pacientes con enfermedad leve o moderada y síntomas persistentes a pesar de un tratamiento conservador adecuado son el grupo que más a menudo se comenta para el PRP. La artrosis avanzada puede responder de forma diferente, y el PRP no sustituye a la prótesis cuando la cirugía está indicada; la enfermedad estructural avanzada puede requerir estrategias diferentes, incluida la valoración quirúrgica. A ningún paciente debe prometérsele un beneficio.
Preparación del PRP: ¿por qué importa?
El PRP no es un producto único estandarizado, y las distintas preparaciones no deben considerarse automáticamente equivalentes. Las preparaciones varían en concentración de plaquetas, contenido de leucocitos (glóbulos blancos), contaminación por glóbulos rojos, características de activación, dosis total de plaquetas y volumen de inyección. Las preparaciones se describen a menudo como ricas o pobres en leucocitos, y estas diferencias pueden influir en las propiedades biológicas del producto. Los sistemas de preparación, los pasos de centrifugación y los detalles de procesamiento también difieren entre clínicas. Estas diferencias son una de las razones por las que los estudios publicados no siempre coinciden, y por las que los resultados de una preparación no pueden extrapolarse a otra. La preparación utilizada y el protocolo seguido forman parte de lo que determina cómo se comporta un tratamiento concreto.
¿Cuántas inyecciones son necesarias?
No existe un calendario de inyecciones universalmente establecido para el PRP en la artrosis de rodilla. El número de inyecciones, el intervalo entre ellas y la concentración de plaquetas dependen del sistema de preparación y de una decisión clínica individual. Algunos protocolos describen una sola inyección, otros una serie espaciada en semanas; ninguno se ha demostrado óptimo para todos los pacientes. Este artículo no prescribe un número de inyecciones, intervalos ni dosis; esos detalles deben provenir de un especialista que haya valorado su rodilla, no de un artículo en internet.
PRP y regeneración del cartílago
Es importante distinguir tres cosas distintas: la mejoría de los síntomas (como el dolor), la mejoría de la función (como la capacidad de caminar) y la regeneración estructural del cartílago articular. No se ha demostrado que el PRP regenere de forma fiable el cartílago articular dañado en humanos ni que revierta la artrosis establecida. Los efectos descritos, cuando existen, se relacionan con los síntomas y la función, no con la restauración del cartílago perdido. Las afirmaciones de que el PRP regenera el cartílago o cura la artrosis no están respaldadas por la evidencia actual.
PRP comparado con otros tratamientos
La artrosis de rodilla suele manejarse con una combinación de medidas más que con un único tratamiento. El ejercicio y la fisioterapia son centrales en el manejo conservador y ayudan a mantener la función y el soporte muscular alrededor de la articulación. Cuando es clínicamente pertinente, el control del peso puede reducir la carga sobre la rodilla. Los analgésicos y los antiinflamatorios tienen su papel, pero su uso, sus beneficios y sus riesgos requieren consejo médico individualizado. Las inyecciones intraarticulares de corticoides se emplean en situaciones seleccionadas con un propósito terapéutico distinto: el alivio sintomático a corto plazo. Las inyecciones de ácido hialurónico son otra opción, y las recomendaciones y la evidencia varían entre guías profesionales. Otras aproximaciones ortobiológicas también están en investigación. Cuando los síntomas y el daño estructural progresan, puede ser necesario considerar la prótesis de rodilla. El PRP no se presenta aquí como universalmente superior a ninguna de estas opciones; la combinación adecuada depende de cada persona.
Seguridad y posibles efectos secundarios
Las reacciones habituales, generalmente pasajeras, incluyen dolor temporal tras la inyección, hinchazón, molestias locales y hematomas relacionados con la extracción de sangre. La infección es un riesgo procedimental poco frecuente pero relevante. Existen contraindicaciones y precauciones individuales, y el origen autólogo del PRP no significa riesgo cero: usar la propia sangre no elimina los riesgos de cualquier inyección articular. Los pacientes deben comentar su medicación, sus enfermedades y sus expectativas de tratamiento con su médico antes de decidir.
¿Cómo se planifica el tratamiento?
La planificación empieza con una valoración clínica, junto con pruebas de imagen cuando están indicadas, para establecer el diagnóstico y la gravedad de la artrosis. La decisión de valorar el PRP debe tener en cuenta los síntomas, la función, los hallazgos de imagen, los tratamientos previos, las comorbilidades y las expectativas del paciente. La selección del tratamiento es individualizada: no existe un protocolo universal, y el PRP es una opción entre varias, a sopesar frente a alternativas que incluyen medidas conservadoras y, cuando proceda, cirugía. Una valoración por un especialista es la forma adecuada de determinar si el PRP es razonable para usted y de comentar los beneficios esperados, las incertidumbres, los costes y las alternativas.
Conclusiones
El PRP es un tratamiento ortobiológico prometedor pero aún en evolución. La evidencia sugiere posibles mejoras en los síntomas para pacientes seleccionados con artrosis de rodilla leve a moderada que no han alcanzado una mejora suficiente con un tratamiento conservador adecuado, pero la magnitud, la duración y la relevancia clínica del beneficio son inciertas, y importan la calidad de la preparación, la selección de pacientes y el protocolo de tratamiento. No existe un protocolo universal de PRP que se haya demostrado óptimo para todos los pacientes. El PRP no es una cura para la artrosis, no regenera de forma fiable el cartílago perdido y no debe sustituir a tratamientos consolidados como el ejercicio, la rehabilitación y el control del peso. La decisión debe seguir una valoración por un especialista y una conversación informada sobre los beneficios esperados, las incertidumbres, los costes y las alternativas.
Referencias y evidencia científica
- Dubin J et al.. American Academy of Orthopaedic Surgeons Technology Overview Summary: Platelet-Rich Plasma (PRP) for Knee Osteoarthritis.. Journal of the American Academy of Orthopaedic Surgeons, 2024.Guía clínicaPMID: 38295392Ver fuente
- Platelet-rich plasma injections for the management of knee osteoarthritis: The ESSKA-ICRS consensus.. Knee Surgery, Sports Traumatology, Arthroscopy, 2024.Guía clínicaDOI: 10.1002/ksa.12320Ver fuente
- Pelluri R et al.. Effect of platelet-rich plasma versus placebo or corticosteroid for knee osteoarthritis: A systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials.. Journal of Clinical Orthopaedics and Trauma, 2025.MetaanálisisDOI: 10.1016/j.jcot.2024.102870PMID: 39882511Ver fuente
- Efficacy of intra-articular platelet-rich plasma compared with placebo in knee osteoarthritis: A systematic review and meta-analysis.. Joint Bone Spine, 2025.MetaanálisisDOI: 10.1016/j.jbspin.2025.105947Ver fuente
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- VA/DoD Clinical Practice Guideline for the Non-Surgical Management of Hip & Knee Osteoarthritis.. Department of Veterans Affairs / Department of Defense, 2026.Guía clínica
Preguntas frecuentes

Dr. Pablo Banchero Lasalvia
Orthopaedic Surgeon · Traumatology Team
- Autor:
- Dr. Pablo Banchero Lasalvia
- Revisor médico:
- Dr. Pablo Banchero Lasalvia
- Publicado:
- 1 de noviembre de 2026
- Fecha de revisión médica:
- 1 de noviembre de 2026
- ·
- 13 min de lectura
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