Ilustración médica comparativa de las inyecciones de plasma rico en plaquetas y ácido hialurónico para la artrosis de rodilla.

El plasma rico en plaquetas (PRP) y el ácido hialurónico son dos infiltraciones intraarticulares que se utilizan en pacientes seleccionados con artrosis de rodilla, pero son tratamientos muy diferentes: proceden de fuentes distintas, actúan mediante mecanismos propuestos diferentes, siguen protocolos de preparación e inyección distintos y cuentan con una evidencia clínica distinta —y aún incierta—. Este artículo los compara de forma objetiva para que pueda mantener una conversación mejor informada con su cirujano ortopédico. Ninguno se presenta aquí como universalmente superior.

Comprender la artrosis de rodilla

La artrosis de rodilla es una enfermedad en la que el cartílago articular que recubre los extremos del fémur, la tibia y la rótula se adelgaza de forma progresiva y pierde su superficie lisa, junto con cambios en el hueso subcondral subyacente. La membrana sinovial que recubre la articulación puede inflamarse, lo que contribuye al dolor, la hinchazón y la rigidez. A medida que la articulación cambia, el dolor y la limitación funcional suelen aumentar, pero la relación entre lo que se ve en las pruebas de imagen y lo que siente el paciente no es siempre directa: dos personas con radiografías parecidas pueden tener síntomas muy diferentes. La evolución de la artrosis está influida por la edad, la carga articular, el peso corporal, lesiones previas, la alineación, el soporte muscular y la actividad, por lo que el abordaje es individualizado y no único para todos.

¿Qué es el plasma rico en plaquetas (PRP)?

El plasma rico en plaquetas es una preparación obtenida a partir de una muestra de su propia sangre. La sangre se centrifuga para separar y concentrar las plaquetas, y la fracción rica en plaquetas resultante se inyecta en la rodilla cuando está clínicamente indicado. Al prepararse a partir de su propia sangre, el PRP se describe como autólogo. Las plaquetas transportan factores de crecimiento y moléculas de señalización implicados en la señalización de la reparación de los tejidos. El PRP no es un producto único estandarizado: las preparaciones varían en concentración de plaquetas, contenido de leucocitos (glóbulos blancos), contaminación por glóbulos rojos, características de activación, dosis total de plaquetas y volumen de inyección. Las preparaciones se describen a menudo como ricas o pobres en leucocitos, y estas diferencias pueden influir en las propiedades biológicas del producto —una de las razones por las que los estudios publicados no siempre coinciden—. La inyección se administra intraarticularmente, a menudo con guía ecográfica cuando es clínicamente pertinente para mejorar la precisión de la colocación. No se ha demostrado que el PRP regenere el cartílago articular en humanos ni que revierta la artrosis establecida; sus posibles efectos son sobre los síntomas, no sobre la restauración del cartílago perdido.

¿Qué es el ácido hialurónico?

El ácido hialurónico es una molécula natural y un componente clave del líquido sinovial, el líquido que lubrica la articulación de la rodilla. En una rodilla sana aporta la viscosidad y las propiedades viscoelásticas del líquido sinovial y contribuye a la absorción de impactos y al deslizamiento suave de las superficies articulares. En la artrosis se considera que la concentración y la calidad del ácido hialurónico endógeno disminuyen, lo que justifica, como razonamiento, complementarlo mediante inyección intraarticular —un enfoque conocido como viscosuplementación—. Las preparaciones comerciales de ácido hialurónico difieren entre sí en peso molecular, en si están reticuladas, en concentración y en formulación, y estas diferencias pueden afectar al comportamiento del producto. Los protocolos de administración también varían, incluido el número de inyecciones de un ciclo. Al igual que en el caso del PRP, el mecanismo propuesto (restaurar las propiedades viscoelásticas del líquido sinovial) es un razonamiento biológico, no una garantía de resultado, y las recomendaciones varían entre guías profesionales.

PRP frente a ácido hialurónico: diferencias clave

La forma más clara de entender ambos tratamientos es comparar sus características principales. El PRP es autólogo —se prepara a partir de su propia sangre—, mientras que el ácido hialurónico es un producto fabricado (a veces de origen animal o bacteriano, según la preparación). El mecanismo propuesto del PRP se centra en los factores de crecimiento derivados de las plaquetas y las moléculas de señalización que actúan sobre el entorno sinovial; el mecanismo propuesto del ácido hialurónico es la viscosuplementación —restaurar la viscosidad y las propiedades viscoelásticas del líquido sinovial—. La preparación también difiere: el PRP requiere extracción de sangre y centrifugación, mientras que el ácido hialurónico se suministra listo para infiltrar. El número habitual de inyecciones por ciclo, la duración esperada del efecto cuando existe evidencia suficiente, el perfil de seguridad, el coste relativo y la solidez de la evidencia científica son distintos en cada caso y no pueden reducirse a una clasificación sencilla. Es importante distinguir un mecanismo biológico propuesto de un resultado clínico demostrado.

Ilustración que compara las inyecciones de plasma rico en plaquetas y ácido hialurónico de rodilla: origen, composición, mecanismo propuesto y administración.
El PRP y el ácido hialurónico difieren en origen, composición y mecanismo propuesto. Los mecanismos propuestos son hipótesis biológicas, no una prueba de resultado clínico.

¿Qué dice la evidencia científica?

La evidencia sobre PRP frente a ácido hialurónico en la artrosis de rodilla es mixta, heterogénea y aún en evolución. Los ensayos clínicos aleatorizados, las revisiones sistemáticas y los metaanálisis, y las guías clínicas han llegado a conclusiones algo diferentes, en parte porque las preparaciones estudiadas no son uniformes y en parte por las diferencias en el diseño, los controles y el seguimiento. Los resultados se miden habitualmente con escalas comunicadas por el paciente, como WOMAC y VAS para dolor y función, en seguimientos a corto y medio plazo. Un panorama equilibrado debe incluir hallazgos favorables, hallazgos no concluyentes y hallazgos contradictorios —seleccionar solo los estudios favorables a un tratamiento engañaría a los pacientes—. Las secciones siguientes exponen la evidencia de comparación directa, dónde discrepan las guías y un resumen equilibrado.

Ensayos aleatorizados y metaanálisis de comparaciones directas

Varios ensayos clínicos aleatorizados han comparado PRP directamente con ácido hialurónico, y revisiones sistemáticas y metaanálisis han agrupado algunos de estos estudios. Algunos análisis sugieren que el PRP podría proporcionar una mayor mejora de los síntomas que el ácido hialurónico en ciertos momentos, pero la magnitud de la diferencia suele ser modesta y los estudios son muy heterogéneos —las diferencias en la preparación del PRP (rico o pobre en leucocitos, concentración de plaquetas, dosis), la formulación del ácido hialurónico (peso molecular, reticulación), los protocolos de inyección y la selección de pacientes dificultan la generalización del resultado combinado a un individuo—. También se ha debatido la relevancia clínica de algunas de las diferencias descritas, y no todos los ensayos han sido favorables al PRP. Un ensayo aleatorizado de alta calidad de ácido hialurónico intraarticular frente a placebo también ha puesto de relieve lo variable que pueden ser los resultados de las infiltraciones, lo que modera las afirmaciones sobre cualquiera de los productos.

Donde las guías y las revisiones discrepan

Las recomendaciones profesionales no son unánimes. Algunas guías y consensos se muestran más favorables al PRP en pacientes seleccionados con enfermedad leve a moderada tras el fracaso de medidas conservadoras, mientras que otras se mantienen más cautelosas, citando la calidad de los estudios, la heterogeneidad de las preparaciones y una certeza insuficiente para respaldar una recomendación. Las recomendaciones sobre el ácido hialurónico también varían entre guías: algunas respaldan su uso en pacientes seleccionados, mientras que otras no encuentran evidencia suficiente para recomendarlo de forma habitual. Es habitual que las guías difieran: ponderan la evidencia con métodos distintos, consideran poblaciones diferentes y establecen umbrales diferentes antes de recomendar un tratamiento. Este artículo no resuelve esas discrepancias a favor de un producto; las expone.

Resumen equilibrado de la evidencia

El PRP y el ácido hialurónico siguen en investigación activa. Para el PRP, alguna evidencia sugiere posibles mejoras en el dolor y la función en pacientes seleccionados, pero la magnitud, la duración y la relevancia clínica del beneficio son inciertas y las comparaciones directas con el ácido hialurónico están limitadas por la heterogeneidad. Para el ácido hialurónico, las recomendaciones y la evidencia varían entre guías. Ningún tratamiento ha demostrado regenerar el cartílago articular perdido ni curar la artrosis. No existe un protocolo universal que se haya demostrado óptimo para todos los pacientes, y ninguna comparación directa establece la superioridad de uno en todas las situaciones.

¿Qué tratamiento puede ser más adecuado para cada paciente?

No existe una elección universal. Que el PRP, el ácido hialurónico u otra opción puedan ser más adecuados depende de la edad y el nivel de actividad, el grado radiológico de artrosis, la naturaleza y la duración de los síntomas, el estado general de la articulación, los tratamientos previos, las comorbilidades y los factores de riesgo pertinentes, y las expectativas del paciente. La enfermedad leve a moderada suele considerarse de forma separada de la enfermedad estructural avanzada. La gradación radiológica (como el grado de Kellgren-Lawrence) es una clasificación de lo que se observa en la imagen; por sí sola no determina si un paciente se beneficiará y no debe sustituir a la valoración clínica. A ningún paciente debe prometérsele un beneficio de ninguno de los tratamientos. Una valoración por un cirujano ortopédico —disponible en la Costa Blanca con el Dr. Pablo Banchero— es la forma de sopesar las opciones para una rodilla individual.

¿Pueden combinarse el PRP y el ácido hialurónico?

Algunos clínicos han explorado la combinación de PRP y ácido hialurónico en el mismo ciclo, con la hipótesis de que sus mecanismos propuestos pudieran ser complementarios. La evidencia sobre la administración combinada es limitada y debe distinguirse de una hipótesis biológica: un razonamiento plausible no es una prueba de beneficio. La combinación no es un protocolo establecido ni universal, y aquí no se recomienda que ambos se administren de forma rutinaria juntos. Que una combinación pueda considerarse en un caso concreto es una decisión clínica que debe comentar con su cirujano.

¿Cuándo las infiltraciones no son suficientes?

Las infiltraciones son una parte de un plan más amplio de manejo y no siempre son la respuesta. La terapia con ejercicio y la rehabilitación estructurada son el núcleo del manejo conservador y ayudan a mantener la función y el soporte muscular alrededor de la rodilla. El control del peso, cuando es clínicamente pertinente, puede reducir la carga sobre la articulación. La fisioterapia, la medicación oral y otras medidas no quirúrgicas tienen cada una un papel y limitaciones. Cuando los síntomas y el daño estructural progresan a pesar de un manejo conservador adecuado, puede ser necesario valorar procedimientos de preservación articular o una prótesis de rodilla. La decisión de avanzar hacia la cirugía se toma tras una valoración por un especialista, no por un artículo ni por una sola inyección.

La conclusión: PRP frente a ácido hialurónico en la artrosis de rodilla

El PRP y el ácido hialurónico son tratamientos intraarticulares distintos, con orígenes, mecanismos propuestos, protocolos y evidencia diferentes. Para algunos pacientes seleccionados puede merecer la pena conversar sobre uno u otro dentro de un plan más amplio, pero ninguno regenera el cartílago perdido ni cura la artrosis, y las comparaciones directas son demasiado heterogéneas para declarar un ganador universal. La elección adecuada depende de una valoración individual de su rodilla, sus síntomas, sus tratamientos previos y sus objetivos. Una consulta con un cirujano ortopédico es la forma de decidir cuál, si alguno, es adecuado para usted.

Referencias y evidencia científica

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Dr. Pablo Banchero Lasalvia
Sobre el autor

Dr. Pablo Banchero Lasalvia

Orthopaedic Surgeon · Traumatology Team

Autor:
Dr. Pablo Banchero Lasalvia
Revisor médico:
Dr. Pablo Banchero Lasalvia
Publicado:
1 de noviembre de 2026
Fecha de revisión médica:
1 de noviembre de 2026
·
13 min de lectura
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